- Adrian Johnston, ‘Nothing is Not Always No-One’, p. 81 (via spiritandteeth)
Jacques Rancière / In What Time Do We Live? / as part of the lecture series ‘The State of Things’ (by OCAvideoarchive)
Jacques Rancière / In What Time Do We Live? / as part of the lecture series ‘The State of Things’ (by OCAvideoarchive)
- Bertolt Brecht
- Slavoj Zizek (via jujutsu-with-zizek)
(via satannas)
- Georges Bataille as quoted in On Bataille ed. by Allan Stoekl (via tiredshoes)
Las colinas, los bosques, los prados, los animales y las plantas tienen amo, tienen propietario. Yo camino sobre tierra ajena, donde soy tolerado como sirviente; y no hay ningún sitio que yo pueda llamar mío. Con mi trabajo pago a duras penas las cosas que consumo y el alquiler de las que uso. Uso y consumo las peores y aun así logro escasamente sobrevivir. Todas las cosas se cambian por dinero; mi trabajo también. Pero la cantidad de dinero que obtengo no me alcanza para comprar las que necesito. Ando manga por hombro y crío hijos malsanos condenados a vender su sangre. (…)
Camino encogido, con la cabeza gacha, reverente y como pidiendo perdón por existir, sobre la misma tierra donde mis ancestros se erguían altivamente para respirar a pleno pulmón el aire de su mundo en la holgura de la patria; pero hubo un combate y fueron vencidos. Pelearon y perdieron; nosotros heredamos el oprobio de su derrota así como ellos, los otros, los de arriba, aquellos a cuya merced estamos, heredaron los privilegios de la victoria. ¿Podemos preparar otro combate, la revancha, una batalla a campo abierto, con clarines, en un día brillante de banderas y metales bruñidos, o perseveraremos en esta sórdida situación de resentimiento, saboteo, doblez, odio reprimido, envidia y papel?
"- José Manuel Briceño Guerrero - El Laberinto de los Tres Minotauros
- S.Zizek (via circulationwithinmyskull)
El accionar contrarevolucionario y los síntomas fascistas que lo acompañan siempre, hoy en día se sostiene fundamentalmente del el imperio mediático que esconde su horror y lo traslada a las espaldas de cualquier obra política que logre socializar el deseo emancipatorio en cualquier lugar del mundo (suprema inversión cuyo mejor ejemplo es el caso de la lucha del pueblo Palestino). Horror impuesto a un mundo soberano de seres libres e iguales. Pero esto sería imposible mantener si no contiene un sustrato material que le permitiera recoger de allí una materia prima manipulable, es decir, de la vida real de individuos y colectividades los desencantos y rabias que efectivamente existen. A estas alturas el problema que vivimos, estando en principio inmersos en un proceso revolucionario, es que dentro los espacios sociales concretos “la revolución” en una inmensa cantidad de veces se muestra como un claro despotismo burocrático (a Nicolás se lo dijeron muy claramente estos días en Los Teques y nuevamente la agarra contra el denunciante, cayendo para no romper la costumbre de estos años en los miedos y criminalización a la critica directa propios de la debilidad del arrogante), fenómeno que explica en gran parte la crisis surgida. Pero esto tiene una razón de ser más allá de la burocracia. El problema es la relación concreta entre las realidades territoriales (visto el territorio como un todo singular y específico desde lo natural a su realidad social, cultural, productiva) y la construcción revolucionaria como tal. El poder popular y el hecho revolucionario en sí seguirán siendo una ficción en la medida en que dentro de tales territorios no se rafirme un “poder otro” que haga nacer el nuevo mundo y finiquite el viejo ( de allí su superioridad). Ya no es solo “una república” lo que hay que refundar como anunciamos en el 98 (ya no es problema de constituciones, leyes, nuevo gobierno) en este caso hay que refundar los territorios reales que la constituyen, capaces de crear un eco de esperanza y pasión colectiva con la fuerza para superar cualquier desilusión colectiva y la involución reaccionaria consecuente. Necesitamos entonces de una estrategia territorial que de cuenta tierra por tierra del surgimiento de “otra república” popular y autogobernante.
- Enrique Dussel